Lawrence Harris y la Teoría Keynesiana [Fragmento Libro "Teoría Monetaria", p. 177]

"Después de la publicación de la Teoría General de Keyenes (1936), una interpretación particular de su teoría se convirtió en el modelo macroeconómico dominante en la investigación académica, la enseñanza y la formulación de la política económica. Sin embargo, es importante subrayar que este modelo keynesiano ampliamente aceptado es sólo una de las interpretaciones posibles de la teoría keynesiana; por lo tanto, lo llamaremos el antiguo modelo keynesiano más bien que el modelo de Keynes. El desarrollo de esta interpretación del trabajo de Keynes se debe sobre todo a Hicks (1937) y a Hansen (1953) (por lo cual se le llama a menudo el modelo de Hicks-Hansen), pero también han hecho aportaciones importantes a su desarrollo Klein (1947), Samuelson (1948) y Modigliani (1944). La validez de este modelo keynesiano como la interpretación apropiada del trabajo de Keynes se aceptó sin reticencias hasta mediados de los años sesenta, cuando la cuestionó Clower (1965). Desde entonces, la crítica de tal interpretación y la elaboración de una interpretación alternativa del trabajo de Keynes han corrido a cargo de Clower (1967), Leijonhufvud (1968), Barro y Grossman (1971), y otros autores. En el capítulo XIII consideraremos esta interpretación nueva del trabajo de Keynes. 

No sólo ha sido cuestionada por los nuevos keynesianos la interpretación de las ideas de Keynes por parte del antiguo modelo keynesiano. Desde el principio se produjo tal cuestionamiento, en mayor o menor medida, por parte de los teóricos cuantitativos a partir de Pigou (1943, 1947), y en la época moderna a resultas del trabajo de Friedman. Se entiende este desafía por cuanto el propio Keynes consideró su Teoría General como un ataque a la tradición de la teoría cuantitativa que había dominado el pensamiento económico hasta su época. En opinión de Keynes, esta tradición había tenido como uno de sus elementos centrales, desde la época de Ricardo hasta los años treinta, la creencia en la Ley de Say, que Keynes pareció interpretar como una creencia en la Identidad de Say. Hemos visto en el capítulo VI que sería errado suponer que la tradición había aceptado la Identidad de Say, y que Keynes cometió una injusticia con Ricardo y John Stuart Mill cuando centró en ellos su ataque. Pero el problema encarado por Keynes era el desempleo masivo -un congestionamiento general- existente en los años treinta, y en efecto muchos de los análisis ortodoxos de esta depresión se basaban en la Identidad de Say. Como señala Hancock (1960), varios economistas británicos opinaron que el desempleo no derivaba de un congestionamiento general sino de ofertas excedentes en algunos mercados, balanceados por demandas excedentes (insatisfechas) en otros mercados. Al atacar la Ley de Say, Keynes estaba atacando la forma en que los representantes contemporáneos de la tradición de la teoría cuantitativa analizaban el problemas más grave de la época y sus prescripciones de política económica.

Keynes se echó a cuestas la tarea de demostrar que el equilibrio de pleno empleo no constituye el caso general. El caso general es el equilibrio con desempleo, y el empleo pleno es sólo un caso especial. Para alcanzar la meta deseable del pleno empleo, el Estado está obligado a emprender políticas deliberadas en tal sentido, porque las fuerzas automáticas del mercado no garantizarán tal resultado sino se ven auxiliadas. En este capítulo examinaremos el apoyo de esta aseveración en el antiguo modelo keynesiano.

Sin embargo, la tradición keynesiana no sólo es una interpretación del trabajo de Keynes. También incluye una representación del modelo que supuestamente ha dominado la macroeconomía hasta la época keynesiana: el llamado modelo clásico. Por lo tanto, en este capítulo no sólo examinaremos el antiguo modelo keynesiano, sino que también lo compararemos con el modelo clásico. Sin embargo, es muy importante recordar que este modelo clásico es una interpretación gravemente errada de la tradición de la teoría cuantitativa. como se apreciará mediante una comparación del contenido de este capítulo con el del VI, el modelo clásico es una simplificación excesiva de la tradición de la teoría cuantitativa. al simplificar en exceso tal tradición, la interpretó mal."


*Fragmento extraído solo con fines académicos.

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